Ley del buen samaritano
Primeros Auxilios y RCP República Dominicana
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
La República Dominicana no tiene un delito general de omisión de socorro. El Código Penal de 1884, de inspiración napoleónica y vigente hasta agosto de 2026, al igual que el nuevo Código Penal (Ley N.º 74-25, promulgada en 2025), no crean un deber general de auxiliar a un desconocido: la responsabilidad por omisión sólo surge de una posición de garante (padres, cuidadores, profesionales con deber de custodia, o quien creó el riesgo). La Ley 74-25 sólo menciona la «omisión de medidas de socorro» en contexto de derecho internacional humanitario, y su artículo 157 castiga obstaculizar el socorro, no la abstención de socorrer.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
En la República Dominicana, por tanto, no existe una obligación penal general para el simple testigo: socorrer a una persona en peligro es una elección, no una imposición. Es justamente eso lo que hace valiosa esa elección. El reanimador de buena fe actúa por humanidad, libremente, y su gesto vale aún más por ello. Donde la ley no obliga, son la conciencia —y la preparación— las que deciden si una persona en apuros recibirá ayuda a tiempo.
Por que la capacitacion es importante
En un paro cardíaco, las probabilidades de supervivencia caen alrededor de un 10 % con cada minuto sin reanimación. En la República Dominicana, donde la ley deja el socorro a la libre decisión de cada uno, todo descansa en la voluntad y la capacidad del testigo presente. Formarse en RCP y primeros auxilios convierte la buena voluntad en una fuerza real: saber exactamente qué hacer en los minutos en que todo se decide. Elegir libremente ayudar, y saber cómo hacerlo, quizá sea el más hermoso de los compromisos: el que, un día, devolverá un padre, una amiga, un hijo a quienes lo aman.